La republica centroamericana de Guatemala tiene mas de 13 millones de habitantes y una superficie de casi 110.000 Km. cuadrados. En 1996 se firmaron los Acuerdos de Paz que pusieron fin a mas de 36 años de conflicto armado en el que perdieron la vida mas de 200.000 personas, 50.000 desaparecieron, se produjeron mas de 650 masacres y se arrasaron mas de 400 aldeas.
Tanto el informe “Guatemala, Memoria del Silencio” realizado bajo los auspicios de la ONU, como el REMHI (REcuperación de la Memoria Histórica) calificaron de genocidio los hechos perpetrados por el ejercito contra la población maya en el periodo mas sangriento y consideraron a esta institución responsable de mas del 90% de los crímenes cometidos durante el conflicto.
En Diciembre de 1999, la Premio Nóbel Rigoberta Menchú y el Secretario General de Comisiones Obreras (CCOO), Antonio Gutiérrez, presentaron en la Audiencia Nacional de España una denuncia contra dos Jefes de Estado, altos cargos militares y policiales como responsables de crímenes de genocidio, terrorismo, torturas y desapariciones forzosas.
Durante estos diez años, CCOO de Madrid, la Fundación Madrid Paz y Solidaridad y los abogados del gabinete jurídico del sindicato, impulsan el proceso – con la colaboración de otras entidades y juristas – a pesar de los obstáculos políticos…
(Texto : “Los derechos humanos y la solidaridad con Guatemala, un compromiso de CCOO de Madrid”, Fundación Madrid Paz y Solidaridad)
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Ayer asistí a la conferencia “Contra la impunidad por la Justicia Universal” en la sede de la Fundación Madrid Paz y Solidaridad, donde los ponentes - en representación de Amnistía Internacional España, Asociación Libre de Abogados, Fundación Salvador Allende España, Jueces para la Democracia, Centro Palestino de Derechos Humanos – expusieron la grave situación en la que se encuentra la Justicia Universal debido a que la mayoría de los Gobiernos del planeta ignoran a las miles, millones de victimas de genocidio de cualquier país (Guatemala, El Salvador, Chile, Argentina, Irán, Irak, Afganistán, Serbia, Croacia, China, Ruanda, EEUU, …). Ningún Estado ha hecho nunca nada por perseguir, detener y enjuiciar a los máximos responsables, políticos y militares, de los genocidios. El único impulso con el que cuenta hoy en día la Justicia Universal es el esfuerzo, la sangre y las voces de las victimas y de sus familiares.
Cada día que pasa se unen mas voces, más personas, más entidades por la lucha de que estos crímenes, pasados, actuales y futuros, nunca más queden impunes. Cada día somos más conscientes de los valores de los Derechos Humanos, de las atrocidades cometidas contra poblaciones enteras, del sufrimiento de las victimas y de las herramientas con las que contamos para hacer frente a la Impunidad de estos crímenes. Así mismo el genocida, el torturador, el asesino es cada vez mas consciente de que será perseguido, se esconda donde se esconda, hasta acabar compareciendo frente a la Justicia.
La Humanidad la componen todos los habitantes del planeta, y si se atenta contra ella, el culpable debe ser castigado… sea quien sea.